Antarctic Sapiens

Privacidad — qué guardamos y por qué

Corta, porque no hay mucho para decir.

La casa junta dos cosas: una dirección de correo, si la das, y un conteo de páginas vistas que no está atado a vos. Si nos apoyás, la plata pasa por Stripe y tu tarjeta nunca nos llega.

El estado, dicho de frente: el mostrador de suscripciones está construido pero no abierto. Los formularios envían los datos al endpoint de este mismo sitio y a ningún otro lado — ningún servicio de formularios de terceros, ningún rastreador, nunca el servidor de otra empresa. Hasta que el mostrador abra, ese endpoint no tiene dónde escribir: nada de lo que tipeás se guarda, no se manda nada, y el formulario te lo va a decir en lugar de agradecerte. Lo que sigue describe el arreglo para el que están construidos los formularios, y entra en vigencia el día que abra.

Si te suscribís al Dispatch

Pedimos una dirección de correo. También registramos por qué puerta entraste — un ensayo, el Estudio, la Bitácora, el pie — porque así es como aprendemos qué vale la pena escribir más.

La suscripción es con doble confirmación. No se manda nada hasta que confirmes desde tu propia bandeja, y cada carta lleva una baja de un clic que funciona en el momento y no después de una encuesta.

La lista vive en nuestro proveedor de correo. De nuestro lado guardamos tu dirección, un hash con sal de ella, y la puerta, el idioma, la fecha y el texto exacto del consentimiento que aceptaste. El hash es lo que nos permite saber que dos altas son la misma persona sin comparar direcciones, y es lo que queda después de un borrado. La dirección la guardamos para poder responderte si nos escribís por tu suscripción.

Hasta el 28 de agosto de 2026 guardábamos sólo el hash. Las filas anteriores a esa fecha no tienen dirección y nunca la van a tener: un hash no se puede volver a convertir en aquello con lo que se hizo.

Si nos escribís

El formulario de contacto va a la bandeja de la casa y lo lee una persona. Guardamos el mensaje mientras la conversación siga viva, y una fila anonimizada — el tipo de consulta, el rango de presupuesto, la fecha — para poder contar consultas sin armar un legajo de quien las hizo.

La casilla del Dispatch en ese formulario nunca viene tildada ni va empaquetada con el envío. Escribirnos no es consentir un newsletter.

Si apoyás la casa

El pago ocurre en la página de Stripe, no en esta. El número de tu tarjeta no toca este sitio y no nos llega. No podríamos guardarlo aunque quisiéramos, porque nunca nos lo dan.

Lo que sí vemos después, en nuestra cuenta con ellos, es el nombre y el correo que le diste a Stripe, el país, los últimos cuatro dígitos y lo que pagaste. Stripe es una empresa de pagos de Estados Unidos, y ahí es donde queda el registro de quien apoya. No hay forma de cobrar sin un procesador; este es el nuestro, y su nombre lo tenés que saber antes de darle una tarjeta y no después.

Guardamos ese registro porque una membresía lo necesita: para saber que quien apoya apoya, para dejar de pedirte plata que ya das, y para contestarte si escribís por un cobro. La ley impositiva también nos obliga a guardar constancia de lo que nos pagaron.

Podés cambiar o cancelar desde el recibo que Stripe te manda por correo, cuando quieras, sin escribirnos antes.

Tu propio navegador también se acuerda de que apoyaste, así el sitio deja de pedírtelo. Esa marca vive en tu máquina, no dice nada sobre quién sos, y no se manda a ningún lado.

Analítica

Medimos páginas vistas, referentes y países con una herramienta sin cookies. No se instala ninguna cookie, no se arma ningún perfil entre sitios, y no se comparte nada con ninguna red publicitaria.

Por eso no hay cartel de consentimiento en el sitio. No encontramos la vuelta astuta a la norma; elegimos una herramienta que no la dispara, que además resulta ser la única opción coherente con un registro que prohíbe interrumpir al lector.

Lo que nunca hacemos

  • Vender, alquilar o compartir la lista. Ni con socios, ni con un sello, ni con nadie.
  • Instalar cookies de publicidad o de rastreo.
  • Sumarte al Dispatch porque hiciste otra cosa.
  • Poner datos personales en una URL.

Tus derechos

Podés pedir qué tenemos, pedirlo en formato portable, pedir que se corrija o pedir que se borre. Escribinos desde Contacto y se hace dentro de los treinta días, en general la misma semana.

Borrar quiere decir borrar, incluidos el hash y la fila del evento, no una marca que te esconde de una pantalla.

Lo único que no podemos borrar es un registro de pago que tiene Stripe. La ley los obliga a guardar constancia de una transacción por años, y es de ellos guardarla, no nuestro borrarla. Todo lo que está de nuestro lado se va igual, y a Stripe le podés pedir directamente lo que tenga sobre vos.

Dónde están los datos

El sitio se sirve desde una red de borde global. La lista de correo la tiene el proveedor en servidores dentro de la Unión Europea. Las consultas están en una casilla. Los pagos de quienes apoyan están en Stripe, en Estados Unidos. No hay un cuarto lugar ni un depósito de datos.

Cambios

Si esta página cambia de un modo que afecte lo que hacemos con tus datos, el cambio se anuncia en el Dispatch y no con una fecha discreta al pie de una página que nadie vuelve a visitar.

Dudas sobre cualquiera de estas cosas: escribile a la casa.